Relatos

Confeti.

«Pensé mientras el coche se lanzaba contra el muro de sacos de confeti, que el número iba a causar más expectación, pero en ese corto trayecto, de reojo, solo veía caras embobadas en pantallas digitales y entre todas ellas, una especialmente atenta, con un brillo especial en la mirada, concentrada en mi actuación.

    Ya valía la pena si tan sólo un espectador apreciaba mi arte.

    La vida de un payaso itinerante de fiestas de cumpleaños, en pleno siglo veintiuno no es para nada emocionante, y aún así, continúo haciendo las maletas cada vez que tengo la oportunidad.

    ¡Boom! Colofón final y cierre, con miles de confetis volando por los aires, aunque no recuerdo haber puesto tanto, ni que fueran tan grandes, y …¿por qué no se quedan flotando y caen con tanta velocidad?

    Empecé a escuchar pantallas de móviles rompiéndose al chocar contra el suelo, gritos, llantos,…

    Cuando me giré, mi único espectador de la tarde aplaudía en pie».

Ilustración realizada con Adobe Sketch.

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